Patentes en el sector biotecnológico/sanitario

Es bien sabido que la investigación nacional no pasa por uno de sus mejores momentos y los investigadores debemos reenfocar nuestra creatividad y reinventarnos para solventar las trabas a las que nos enfrentamos.

Ya desde antes de la crisis económica que venimos arrastrando desde hace años, los recortes en las partidas presupuestarias dedicadas a financiar la investigación pública han ido decayendo hasta unos niveles actuales escandalosamente bajos si nos comparamos con países de nuestro entorno europeo y han provocado, además, la salida de nuestro país de nuestros recursos humanos, desde prometedores jóvenes investigadores hasta otros más consagrados. Basta con hacer una búsqueda rápida en la web para conocer casos sangrantes. Los investigadores que quedamos en el sector público debemos hacer malabares para encontrar recursos para llevar a cabo nuestros proyectos y demostrar que nuestro trabajo es, ya no productivo desde el punto de vista científico o académico, si no que puede suponer un avance inmediato para la sociedad en general.

Con este contexto en mente, en los últimos años hemos sido testigos de un cambio de paradigma sustentado quizás en la adaptación a los nuevos tiempos de precariedad o en la evolución natural hacia modelos más sostenibles. Los científicos ya no publicamos tanto si no que intentamos proteger intelectualmente nuestros hallazgos y enfocar nuestra producción hacia una aplicabilidad directa que nos genere beneficios económicos a corto-medio plazo. De este modo, el número de patentes que ha registrado la Universidad de Santiago en el último año se ha incrementado, y sólo en el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS), cuya sede se encuentra en el Hospital Clínico, se han generado 28 patentes o modelos de utilidad, de las cuales 2 ya están en explotación y una ha sido licenciada. Desde la Xunta de Galicia (que no desde el gobierno central)  y en su nombre la Axencia Galega de Innovación (GAIN) y la reciente formada Axencia Galega de Coñecemento en Saúde (ACIS), se ha fomentado además esta práctica, centrando buena parte de sus esfuerzos presupuestarios e intelectuales en el desarrollo precomercial de los resultados de investigación del sector público gallego.

Actualmente, están abiertas varias convocatorias públicas que pretenden formar a los investigadores en emprendimiento, administración básica de empresas y estrategias de empresariales y de marketing, ofreciendo una oportunidad invaluable para la diversificación de nuestros recursos y la autosustentabilidad.  

Sin ir más lejos,  nuestro grupo de investigación es beneficiario de dos de estas ayudas, permitiéndonos establecer la primera unidad pública internacional de diagnóstico genético para todas las enfermedades renales hereditarias, plataforma que actualmente ha sido licenciada a una compañía, y en los últimos meses, desarrollar precomercialmente una novedosa técnica analítica (protegida por patente) para la detección en biopsia líquida de un espectro de enfermedades que abarcan varios órganos, tejidos y especialidades. Este reenfoque de nuestros esfuerzos hacia la protección intelectual y explotación de nuestros resultados de investigación ha conllevado, no sólo a la generación de beneficios económicos que repercuten positivamente en la contratación de recursos humanos y la autofinanciación otros proyectos, si no que ha supuesto una apertura general de miras, sobre todo para los jóvenes investigadores que hasta ahora sólo veíamos la salida al extranjero como la única manera de seguir realizando investigación puntera remunerada.

 

Olaya Lamas González

Estudiante de Doctorado

(Biología –Biomedicina)